Güímar siempre ha presumido de ser un municipio agrícola y ganadero. No es extraño, por tanto, que la festividad de San Antonio Abad sea una de las más esperadas por sus habitantes, que en enero exhiben sus animales en el entorno de las plazas de San Pedro y de Santo Domingo.

Ayer, desde las diez de la mañana, cientos de güimareros y muchos visitantes curiosos pudieron disfrutar de las mascotas, de los animales de granja y de los exóticos, dentro de una jornada festiva que también contó con los tradicionales mercadillos de artesanía y del agricultor, convirtiendo el casco del municipio en un hervidero de gente.

La espectacular muestra de animales contó con especies como vacas, caballos, cochinos negros, cabras, ovejas y una gran variedad de aves de corral, además hubo una exhibición de aves rapaces, en la plaza del Obispo y una exposición de gallos de pelea y de palomas tanto mensajeras como de postura, con gran seguimiento en el Valle de Güímar.

Al mediodía se procedió a la tradicional misa, en la que se bendijeron los animales, desde los más tradicionales (perro y gato) a un cordero o un baifo, y en general a todo el ganado presente en la muestra, con más de cuarenta caballos que un día antes participaron en la carrera de sortijas.

Poco después comenzó la que se denomina romería de San Antonio Abad, con participación de todos los grupos folclóricos de Güímar y de la comarca, el clero y las autoridades municipales, encabezadas por la alcaldesa, Carmen Luisa Castro.

Los orígenes de la fiesta de San Antonio Abad en Güímar parten de los cultos que en su honor celebraron los monjes dominicos del convento de Santo Domingo In Soriano, antes de que la comunidad desapareciera tras la desamortización de sus bienes. En 1963, la imagen de San Antonio fue objeto de una restauración por al artista Ezequiel de León, que cambió la pigmentación de los vestidos, así como el color del cochino que acompaña a la imagen, que pasó de negro a blanco.

-Diario de Avisos-

  • Fotografía: Elena Díaz