La Semana Santa de Güímar es una de las más destacadas de la isla, a la par que de las más importantes de la zona sureña, siendo de las más devotas y populares, debido a la gran cantidad de pasos con los que cuenta, distinguiéndose por la calidad y diversidad en cuanto a autores se refiere.

Con la talla que se considera más antigua, la del Señor Difunto o Cristo Yacente que, por las características estilísticas, se considera data de finales del siglo XVII, aproximadamente, se realiza la ceremonia del descendimiento de la cruz, dando lugar al inicio de la Procesión Magna con la apertura de las puertas de San Pedro.

Es digno de especial mención una de las obras, cuando menos,  más llamativas en esta procesión, el ‘Cristo de la Expiración’, conocido en el municipio como el ‘Cristo negro’, un vaciado en bronce de finales del siglo XIX. La imagen, con procedencia italiana, se venera en la ermita del Calvario de Güímar de Arriba (San Juan), la cual es la única talla que procesiona en bronce en Canarias.

La Procesión Magna, y la Semana Santa en sí, no podrían lucir sin sus pasos, así como sin sus hermandades y cofradías, o sin el color musical que otorgan sus bandas mediante las marchas procesionales.

El ‘Cristo de las Caídas’, del escultor y pintor güimarero Javier Eloy Campos, acompañado por su cofradía de capuchinos, vistiendo túnica con capuchón morado, capa y cíngulo negro; ‘Jesús Nazareno’, imagen anónima, acompañada por su cofradía de penitentes, la cual porta faroles y viste con túnico y capuchina de color crudo y manto morado; la ‘Virgen de las Aguas’, con el ‘Señor de la columna’ próximo a ella, junto su cofradía de señoras de mantilla blanca; o la ‘Santa Cena’, también del güimarero Javier Eloy Campos, siendo el segundo paso de grupo escultórico que posee el municipio de Güímar, son algunos de los 22 pasos que conforman esta gran procesión.

Cierra el cortejo procesional la ‘Virgen de los Dolores’. Ella no tiene lágrimas, no muestra ni dolor, ni llanto; es sencilla,  no tiene adornos, pero tampoco los necesita, en su simpleza está impregnado el arte en cada recóndito lugar de sí. Ella acompaña a su hijo, y ella es acompañada por la segunda cofradía en antigüedad de Güímar, la cofradía de ‘La Dolorosa’, conformada por señoras ataviadas con su característica mantilla española.

La Semana en Santa en Güímar no solo es un acto religioso, también lo es de pura cultura y arte, arte que recorre los principales rincones del casco histórico, arropado por un sinfín de vecinos y vecinas que comparten estos días en un buen ambiente festivo y tolerante. En él acto se contó con la presencia de las autoridades asistentes, siendo un acto primordial en sus agendas.

El concejal de Cultura, David Román, aprovecha para «agradecer a cada una de las personas que han formado parte de este día, en particular, y la Semana Santa, en general, ya sea conformando las procesiones, o simplemente como meros espectadores de este digno y emotivo espectáculo.»