La orografía de Güímar está marcada por profundos barrancos, excavándose en sus interiores galerías que nutren de agua al municipio para su consumo propio y para la propia agricultura. El agua en Güímar siempre ha cobrado especial importancia ya que, hasta finales del siglo XVIII, los barrancos más destacados tenían agua en sus cauces cobrando relativa trascendencia, posteriormente, la canalización de esas aguas, tras la sequía por las erupciones volcánicas que dieron lugar, sacando partido así a los escasos recursos naturales con los que contaban.

Una mirada atenta al paisaje de Güímar muestra la clara dedicación de su pueblo a las actividades agrarias, ganaderas y pesqueras, abastecidas por las tajeas predominantes en el municipio. Es por ello que el Ayuntamiento de Güímar, por medio de sus Concejalías de ‘Obras y embellecimiento’, dirigida por la alcaldesa Carmen Luisa Castro, y la Concejalía de ‘Cementerios’, por la edil Rosa María Pérez, ha realizado la construcción de una tajea en la entrada del municipio, con un presupuesto de 12.000 €, en forma de fuente, la cual simboliza a Güímar como pueblo de galerías, para que las tajeas no queden en el olvido, y sea un valor añadido en la historia del municipio.